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Viajar con bebés

02/10/2017 | por DIANA GONZÁLEZ

A lo mejor padres como los míos o los tuyos todavía te argumentan con todas sus razones que cuando tienes un bebé tan pequeño hay que hacer muchos sacrificios, y que ya no se puede viajar “como cuando uno está soltero”. Nosotros en casa no hemos querido “renunciar” a viajar y desde que nació nuestra enana, hemos hecho la maleta cada vez que hemos podido.

Por desgracia, la familia paterna vive en Madrid, así desde el momento en el que nació la niña hemos viajado muy a menudo a verlos, luchando con nuestros propios miedos al desconocer cómo llevaría ella lo del coche. Cuando era un bebé de apenas unas semanas lo llevaba bastante mejor, la verdad, porque aprovechábamos para salir cuando le daba el pecho, y siempre se dormía en el coche. Según pasaron los meses, claro, cada vez dormía menos, pero en nuestro caso no nos ha ido del todo mal. Con poco más de seis meses le hicimos los primeros 500 km hasta la playa y ¡genial! Lo que procuramos desde entonces es aprovechar para viajar en horas que todavía duerme. Solemos salir de madrugada para que al amanecer, o cuando le vaya tocando su hora del desayuno, estemos llegando, o casi. Este verano viajamos desde Talavera a Cantabria, de madrugada, buscando que ella durmiese en el coche el mayor tiempo posible y con el menor calor posible también.

Las temperaturas son otra cosa a tener en cuenta cuando planeas vacaciones con bebés pequeños. Por eso septiembre me parece tan buena opción para familias que no tienen niños que ya han tenido que volver al cole. Además, los precios también son algo a tener en cuenta, y de verdad ¡merece la pena!

Otro de los miedos que teníamos como papás primerizos era lo de viajar con un bebé en transporte público. El tren y el avión suponían un reto para dos novatos que tenían un montón de dudas de cómo se comportaría un bebé rodeado de gente entre la que seguramente haya personas que te crucifiquen con la mirada si no para de llorar en todo el camino. En nuestro caso, cuando la niña tomaba pecho ese ha sido nuestro gran aliado y la técnica que hemos utilizado para tranquilizarla y hacer más llevaderos los momentos despegue y aterrizaje. Según ha ido creciendo, pensábamos que la maleta se reduciría en tamaño, pero no. Ahora hay que añadir juguetes favoritos, cuentos, libros de pegatinas y aunque no nos encante, sí, también algo de tecnología. Porque los dibujos y las canciones infantiles a veces, te salvan la vida.

En nuestro caso, sólo hemos viajado por Europa, con lo cual los vuelos no han sido muy largos, así que supongo que esto quizás también ayude a que la niña se haya portado bastante bien (no sé si el chico que se quedó dormido detrás de nuestro asiento volviendo de Alemania opinaría lo mismo después de que mi niña lo despertase con una sutil palmadita ;) )

A la hora de elegir dónde alojarnos hemos optado por distintas alternativas en función del momento de la peque. Por ejemplo, cuando aún no comía de todo y necesitábamos cocina para purés o la batidora para la fruta, optamos por los apartamentos familiares. También hemos estado en hoteles en los que los niños son bienvenidos, cosa que no ocurre en todos… Normalmente puedes conocer este tipo de detalles por los que yo antes ni me habría preocupado leyendo la letra pequeña de las características del establecimiento. Lo que nos hemos encontrado hasta ahora es que los niños se pueden alojar gratis por regla general hasta los dos años. Sí, los hay que tienen muchísimo morro y quieren cobrarte un plus por ponerte una cuna en la habitación, pero oye, si buscas, encuentras con facilidad otro hotel similar que no lo hace. En el caso de los que practiquéis el colecho, ¡un problema menos!.

Yo también tenía dudas sobre el tema carrito y silla de coche a la hora de viajar en transporte público. Por regla general, las compañías aéreas te dejan llevar una sillita tipo paraguas (de bastón) gratis cuando viajas con un bebé, y la silla de coche sólo la necesitas en caso de viajar en avión con dos bebés y un solo adulto. La normativa dice que si es menor de 24 meses, el niño irá en brazos del adulto. Si viajas con dos bebés, tendrás que llevar al menos una silla de coche para anclarla con el cinturón al asiento y sí, te cobran asiento.

Aún así, ¡os animo a salir de casa! Los niños se amoldan mejor de lo que creemos a los cambios, es genial verlos disfrutar al conocer otros lugares, otra gastronomía y gente que les habla en otro idioma. Cuando un bebé llegó a vuestra vida, comenzasteis a sembrar paciencia, así que tendréis ya algo extra para esos momentos en los que hay que hacer y cargar el equipaje (¡¡cómo una cosa tan pequeña puede necesitar tanto!!) y situaciones cotidianas como comer en un restaurante y que derrame o derrames algo por el suelo o por el mantel, ya da mucho menos apuro que al principio.

Posdata: ¡Contadme! ¿Cómo han sido vuestros viajes con vuestros bebés?

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