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El gato: ir y volver del veterinario una fuente doble de estrés

21/12/2015 | por ANTONIO FOLCH MARÍN



Para un gato todo cambio en su ambiente le provoca un estrés: pintar la casa, cambiar los muebles, unas vacaciones, un cambio de horarios y un largo etc donde por supuesto debemos incluir la visita al veterinario. Pero esto no significa que nos tengamos que quedar sin vacaciones, sin pintar la casa o cambiar el mobiliario ni tampoco que no sea beneficioso la visita al veterinario.

Cada uno de estos cambios se han de abordar de una forma distinta, aunque es cierto que serán o no un problema dependiendo del gato en cuestión ya que algunos tienen una mayor capacidad de adaptación que otros. En este artículo vamos a abordar el problema de la visita al veterinario para intentar minimizar este estrés.

Vamos a intentar detectar cuales son los puntos de máximo estrés para intentar reducirlos.

- El transportín: es el lugar donde el gato será transportado al veterinario. Si no lo conoce será un objeto extraño que ya por si dará miedo y si se ha utilizado previamente en una situación de estrés estará impregnado de feromonas que indicaran peligro. Por tanto entrar en el ya provocará estrés. Para intentar reducirlo podemos realizar varias cosas:

  • o Dejar el transportín en la casa en un lugar relativamente escondido y a ser posible en alto para que lo usen como escondite: de esta forma ya no será un objeto desconocido. Si no es posible al menos dejarlo varios días antes por casa y ofrecer comida húmeda o que le guste mucho en su interior.

  • o Utilizar feromonas (Feliway ®) en espray en su interior unas horas antes.

  • o Después de utilizarlo limpiarlo con un detergente enzimático para eliminar las feromonas de estrés.

- El desplazamiento: el transportín se mueve y desde el se ven muchas cosas, personas y animales desconocidos y eso provoca miedo. Una simple tela recubriendo el transportín (con un agujero para el asa) ya dará sensación de seguridad y reducirá el estrés.

- La sala de espera: olores desconocidos, olores que relaciona con situaciones desagradables, otras mascotas, voces, etc es una situación que provocara mucho estrés. Muchas de estas cosas no las podemos evitar, pero si minimizar:


  • o No dejar el transportín en el suelo. Mejor sobre nuestras rodillas o en algún mueble.

  • o No sacar al gato del transportín.

  • o No “presentarle” a perros u otros gatos, ni siquiera enseñárselo a otras personas que están esperando.

  • o No quitar la tela que recubre el transportín

- En la consulta: este es un momento muy estresante para el gato, ya que se le manipula por un desconocido en un lugar especialmente desagradable para él. Pero hay unas cuantas cosas que podemos hacer tanto el propietario como el veterinario para reducir este estrés.


  • o Poner el transportín sobre la mesa de exploración y dejar al gato tranquilo en el hasta que el veterinario diga lo contrario. Poner la puerta del transportín mirando al propietario o a un lado, no al veterinario.

  • o Utilizar una transportín de plástico que se pueda desmontar fácilmente y a ser posible no haga ruido, no de tela o que no se pueda desmontar.

  • o A la hora de la exploración quitar la tapa del transportín sin sacar al gato de él, de esta forma se sentirán mucho más tranquilos porque permanecen en un lugar conocido y seguro.

- La vuelta a casa: tenemos dos casos muy diferentes. El caso en el que el gato es el único animal de la casa y cuando hay más de un gato.


  • o Gato único: en este caso la vuelta a casa será un momento agradable y feliz, es probable que comience a restregarse por los muebles, paredes y propietarios. Si está muy asustado puede que se esconda en un sitio donde se sienta seguro y un tiempo después, dependiendo del estrés sufrido y el carácter del animal, salda y comenzará a hacer vida normal. También puede ser una buena idea darle algún tipo de comida o premio que le guste mucho.

  • o Cuando conviven varios gatos y/o más especies animales: el gato que vuelve a casa viene acompañado de distintos olores extraños que pueden poner nerviosos al resto de habitantes de la casa, esto es peor cuanto más tiempo haya pasado en la clínica (por ejemplo si ha estado hospitalizado) o si además de olores trae con el un aspecto extraño: collares isabelinos, cortes de pelo, vendajes, etc
  • Este reencuentro puede provocar conductas agresivas que marquen el comportamiento entre los animales el resto de su vida. Por ello debemos tomar medidas para reducirlas:

    • - Meter al recién llegado en una habitación solo para él, con su bandeja, comida, agua, juguetes, camita, etc. Dejarlo dentro de su transportín para que salga él cuando quiera.

    • - Utilización de un difusor de feromonas.

    • - Durante 24 horas observar como se comportan los animales sin hacer nada y confirmar que es un comportamiento normal.

    • - Al día siguiente frotar una toalla o trapo en la cara del gato que ha ido al veterinario y presentársela al otro gato para ver como se comporta. Si el comportamiento es bueno, se frota esta toalla en el gato que esta en casa y se le presenta la toalla al gato que ha estado en el veterinario y se observa también su comportamiento.

    • - Si “la toalla” ha ido bien procedemos a permitir que ambos gatos tengan un contacto visual mientras comen algo muy apetitoso. Si vemos algún indicio de agresividad volveremos a separarlos y unos días después volveremos a intentarlo.

    • - En ningún caso permitiremos que estén juntos nada más llegar del veterinario ni mucho menos que se peleen. Estas peleas, en el caso de los gatos, no solucionaran el conflicto sino que al final lo único que provocaran es un aumento de los problemas.

Por supuesto todo lo comentado en el artículo es orientativo, dependerá mucho del carácter del gato y a que este acostumbrado. Es muy diferente un gato que vive en una vivienda, con pocas visitas y que no sale nunca de allí, de un gato que vive en una casa donde los propietarios colaboran con una protectora realizando una labor de casa de acogida; donde los animales que allí viven están acostumbrados a que entren nuevos animales en casa y con olores y objetos relacionados con la clínica veterinaria.

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