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El embarazo y las mascotas

28/11/2014 | por ANTONIO FOLCH MARÍN



Es muy común que cuando una clienta queda embarazada acuda a la consulta con mil dudas y miedos sobre su mascota. La mayoría son miedos infundados productos del desconocimiento popular, pero es cierto que sí existen algunos riesgos que hay que tener en cuenta y prevenir.


TOXOPLASMOSIS

Sin duda la enfermedad de la que más hemos oído hablar y la que más preocupa es la toxoplasmosis. Se trata de un parásito unicelular que puede provocar la malformación del feto o incluso la muerte del mismo, en caso de que la mujer se contagie durante el embarazo. Esto provoca que mucha gente desaconseje que las embarazadas traten con animales, llegando al extremo de que incluso algunos médicos recomienden deshacerse de perros, gatos y otros animales.

Es cierto que esta enfermedad es muy grave en caso de contraerse durante el embarazo, pero si sabemos cómo se transmite esta enfermedad, vemos que tampoco hay razón para alarmarse tanto.

En primer lugar hay que saber que si la mujer se ha contagiado previamente a quedarse embarazada; de ser así saldrá positivo en las analíticas que le realizara su médico, no tendrá que preocuparse por esta enfermedad. Sólo se pasa una vez en la vida y los síntomas son similares a una gripe, por lo que no suele ser preocupante salvo en mujeres embarazadas y personas inmunodeprimidas.

La enfermedad se puede contraer de diversas formas:

- Por ingestión de carne, poco cocinada, de animales portadores de este parásito.
- Por ingestión de frutas y verduras contaminadas por este parásito.
- Por utilización de cuchillos u otros utensilios que hayan estado en contacto con verduras o carne contaminadas.
- En personas que trabajan la tierra, puede quedar restos de esta bajo las uñas y puede estar contaminada.
- Por ingestión de heces de gato, que estén eliminando ooquistes de forma activa en ese momento, directamente o por haber estado en contacto con ellas y no haberse lavado bien.

Por tanto, después de leer esto podemos comprobar que la única forma de que, exceptuando el gato, nuestro animal de compañía: perro, hurón, conejo, loro… nos transmita la toxoplasmosis es que esté contagiado y nosotros decidamos comérnoslo sin haberlo cocinado de forma correcta. Algo que, claro está, ningún propietario hará con su animal de compañía, porque el comérselo a besos no cuenta.

El caso de los gatos es distinto, un gato que esté infectado puede eliminar ooquistes en sus heces y contagiarnos. Aunque en teoría la eliminación de estos ooquistes sólo ocurre aproximadamente durante un mes después de la infección, en la práctica se ha demostrado que esto no siempre es así, y que un gato portador puede eliminar ooquistes de forma esporádica a lo largo de su vida. Pero tampoco hay que alarmarse, hay que tener en cuenta dos cosas:

En primer lugar si un gato no se ha contagiado previamente y vive sin acceso al exterior y no come carne cruda, las posibilidades de que se contagie son cercanas a cero (siempre existe la posibilidad de que un ratón, portador de toxoplasma, se cuele en casa y nuestro gato consiga cazarlo y después decida comérselo pero el riesgo es insignificante). Si un gato no está contagiado, no puede transmitir la enfermedad. Podemos hacer analíticas a nuestro gato, las mismas que se hacen a las mujeres embarazadas para comprobar si tiene anticuerpos; si no los tiene casi seguro que no ha estado en contacto con el parásito, aunque no podemos descartarlo del todo.

En segundo lugar hay que ver cómo nuestro gato, en caso de ser portador y que coincida que justamente durante el embarazo elimine ooquistes, puede contagiarnos. El gato elimina ooquistes en las heces, no de forma continua, sólo durante un mes después de la infección y luego puede que durante unos días con periodos intermedios, en los que no elimina, que pueden llegar a ser de varios años. Estos ooquistes eliminados en las heces necesitan estar en contacto con el aire durante 24 horas para resultar infectivos y después han de ser ingeridos (por esto es fácil que la tierra y verduras estén contaminadas, por contacto con heces de gatos asilvestrados).

Por tanto para que nuestro gato nos contagie tienen que darse varios puntos:

- El gato ha de estar infectado, se contagian por comer animales crudos. Por tanto un gato que come pienso y vive en interior tiene riesgos mínimos de infectarse.
- Si sale negativo a las analíticas es casi seguro que no ha estado en contacto con el parásito.
- Debe estar eliminando ooquistes en las heces en ese momento. Los eliminan principalmente durante el mes siguiente a la infección y luego de forma muy esporádica.
- Debemos ingerir las heces o llevarnos a la boca algo contaminado con sus heces, que además han tenido que estar en contacto con el aire al menos 24 horas.

Por tanto la prevención para evitar contagiarse durante el embarazo por un animal de compañía es bastante sencilla:

- No podemos comernos a nuestra mascota, o debemos cocinarla bien.
- Si tenemos un gato:
     * no debe ser la mujer embarazada la que limpie su bandeja.
     * la bandeja debe limpiarse al menos dos veces al día (retirar las heces).
     * no debe tener acceso al exterior.
     * no debe comer carne cruda ni cazar (pájaros, ratones, etc.)
     * es recomendable hacer una analítica al gato para saber si ha estado en contacto con el parásito.

Por último hay que tener en cuenta un último detalle, si la futura mama a lo largo de su vida no se ha contagiado de toxoplasmosis, sin tomar precauciones, el riesgo de que se contagie, teniendo precaución, es realmente bajo.


CORIOMENINGITIS LINFOCÍTICA

La coriomeningitis linfocítica es una enfermedad del sistema nervioso central contagiada por roedores. Es una enfermedad poco frecuente en España, en un estudio realizado en España entre los años 2000-2005, de 342 casos de meningitis aséptica solo 4 eran por Coriomeningitis linfocítica. Pero esta poco estudiada, por lo que no se puede descartar que sea un problema mayor del que se cree.

Esta enfermedad está transmitida por roedores, principalmente ratones. A nivel mundial el mayor número de casos se ha visto en zonas deprimidas social y económicamente, donde la basura y ratones son abundantes. La transmisión de esta enfermedad es por contaminación por heces y orina de roedores.

En laboratorio se ha demostrado que además del ratón común (es la misma especie el de las alcantarillas que el de laboratorio) el hámster dorado o sirio también puede ser transmisor de esta enfermedad. Otras especies como la cobaya suelen morir por el desarrollo de la enfermedad, pero dado el gran número de especies de roedores que se mantienen hoy en día como mascota no se puede descartar que existan otros roedores mascota que puedan transmitir la enfermedad.

Por tanto, en caso de que se mantengan roedores en casa como animal de compañía, las mujeres embarazadas deberían minimizar el contacto con estos y debería ser otra persona la que se encargara de la higiene de la jaula. En su defecto debería utilizar guantes. La jaula se debe limpiar frecuentemente.

Se considera que aproximadamente el 5 % de los ratones salvajes son portadores de esta enfermedad y por tanto se ha de suponer que en el caso de los roedores nacidos en cautividad y que no tienen contacto con ratones salvajes el porcentaje de infectados ha de ser muchísimo menor. En cualquier caso al no disponer de pruebas para realizar a los roedores mantenidos como mascota se recomienda extremar la higiene.

Hay más información en este artículo médico: http://zl.elsevier.es/es/revista/medicina-clinica-2/virus-toscana-west-nile-coriomeningitis-linfocitaria-como-13136522-nota-clinica-2009

Hay que recordar que los conejos no son roedores, ni hay ningún dato que haga sospechar que puedan ser portadores de esta enfermedad y que en cualquier caso la casuística es realmente baja por lo que aunque debemos extremar las precauciones no debemos alarmarnos. Con una higiene normal y precaución de que los roedores no defequen y orinen por la casa y alimentos no deberíamos tener problemas ni aun con animales infectados.


OTRAS ENFERMEDADES PELIGROSAS

Existen otras enfermedades zoonósicas (contagiosas para el hombre) peligrosas para las mujeres embarazadas, no porque sean peligrosas para el feto sino simplemente porque una mujer embarazada puede tomar menos medicamentos que cuando no lo esta.


Estas enfermedades son principalmente:

- Parásitos internos: son de muy fácil prevención, tan solo deberemos darle un antiparasitario interno adecuado de forma mensual.

- Parásitos externos: los parásitos externos que más fácilmente nos puede contagiar un animal de compañía, son los ácaros que producen sarna. Un animal sano, debidamente cuidado y desparasitado es muy difícil que padezca una sarna, salvo en cachorros y animales alérgicos. Es muy difícil que nos lleguen a transmitir una sarna, ya que los ácaros que la producen suelen preferir un tipo de animal concreto como hospedador y nuestro sistema inmune suele mantenerlos a raya. En cualquier caso nuestra piel ya tiene ácaros, que en caso de fallar nuestro sistema inmune son los que más fácilmente nos producirían un problema de sarna.

- Hongos: los hongos son los causantes de la tiña, infecciones fúngicas de la piel. Gatos y conejos son, en muchas ocasiones, portadores asintomáticos pero nos pueden transmitir una tiña. Si nuestro sistema inmune esta correctamente, es raro que lleguen a contagiarnos y un gato o conejo que este sano y no sufra un proceso de estrés (por ejemplo cambio de casa o de propietarios) es raro que la transmita.

- Psitacosis u ornitosis: es una enfermedad bacteriana causada por la bacteria Chlamydophila psittaci. Este nombre deriva de que los primeras aves que se observaron infectadas fueron loros (psitácidas), aunque luego se demostró que muchas otras especies (gallinas y palomas por ejemplo). Esta enfermedad tiene sintomatología similar a una gripe, pero que en casos graves se puede convertir en neumonía.

El contagio se realiza principalmente por inhalación de heces secas.

Para prevenirla tenemos que hacer dos cosas, evitar que se acumulen las heces en la jaula (esto hay que hacerlo por simple higiene para el animal).

Además se recomienda tomar una muestra sanguínea a las psitácidas, que mantenemos en casa, al menos una vez al año para descartar que haya contraído la enfermedad. En cualquier caso existe más riesgo de contraer la psitacosis en un parque por inhalación de heces de paloma, que por tener un loro en casa negativo a Chlamydophila psittaci con una higiene normal, y a nadie se le va a ocurrir recomendar que dejen de pasear por el parque.

- Salmonelosis: se considera que la mayor parte de reptiles pueden ser portadores de salmonela. Para prevenirla, debemos lavarnos bien las manos después de manipularlos a ellos o a sus accesorios. Cuando limpiemos sus accesorios o a los mismos reptiles debemos hacerlo con cuidado para evitar salpicar alimentos o utensilios de cocina y después debemos limpiar las superficies con las que han estado en contacto, con lejía es más que suficiente.

Después de todo lo expuesto podemos observar que si tenemos a nuestra mascota debidamente desparasitada y limpia no hemos de tener problemas, ya que el riesgo es mínimo. Aunque como medida de precaución extra, es recomendable que quien realice la limpieza de las jaulas y bandejas sanitarias de los animales sea una persona distinta a la mujer embarazada, o en caso de que no pueda ser que al menos esta extrema la limpieza y use guantes.

Por otro lado hay que tener en cuenta que el “deshacernos” de nuestras mascotas puede llegar a ser mucho más peligroso para el embarazo que la presencia de las mismas, ya que para la mayoría de propietarios nuestras mascotas son uno más de la familia y la perdida de un miembro de la familia provoca un dolor emocional que puede afectar al embarazo.

Por si todas estás razones no fueran más que suficientes para mantener a nuestras mascotas a nuestro lado cuando una mujer queda embarazada, hay multitud de estudios que demuestran que el desarrollo de los niños tanto desde el punto de vista emocional como desde el punto de vista inmunitario es mejor cuando cuentan con la presencia de animales en casa. El ejemplo más claro es el menor riesgo a padecer alergias al pelo de animales, pero esto ya es un tema para otro artículo.

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