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Lo peor queda atrás, quizá

19/10/2015 | por Juan Tena

Javier Marías, autor madrileño (1951), cerró 2014 con una nueva novela: Así empieza lo malo; obra densa y ambientada en el Madrid de 1980. El eje de la historia (con final feliz, a medias: el pasado siempre está presente) es la vida intima de un matrimonio profundamente desgraciado, que es contada en primera persona por un joven testigo cuando éste ya es un hombre maduro. Juan de Vere acaba de finalizar sus estudios y es contratado como secretario personal por Eduardo Muriel, un director de cine exitoso en su momento y ya en claro declive. Es este trabajo de secretario el que le permite a de Vere conocer todas las interioridades del hogar familiar, donde prácticamente vive, y ser espectador de excepción de la vida desdichada entre Muriel y su esposa Beatriz Noguera, mujer de cuarenta y pocos años de extraordinaria figura y belleza.

Marías completa el cuadro, lleno de referencias a algún que otro profesor amigo, como Francisco Rico, Juan Benet, o del cine, Jesús Franco, y Jess Frank (pariente de Marías) o actores como Jack Palance y Herbert Lom.

Entre los varios amigos del matrimonio que los visitan con cierta frecuencia nos encontramos con personajes ciertamente cultos, como el referido profesor Rico, o inteligentes y mundanos donde aparecen el doctor Van Vechten, Roy, Cecilia Alemany y la funcionaria Celia.

En esta época se abre, como la propia España, la tendencia de contar cosas lejana que hasta entonces no había sido posible o se había tenido miedo de hacerlo. Pero en ese deseo de conocer y contar hay límites y en ese caso es cuando, o bien no nos es posible conocer o, como le ocurre a Muriel, no nos interesa conocer la verdad: el deseo de que prevalezca la amistad y el agradecimiento es mucho más fuerte que ese deseo de saber y, en consecuencia, se hace necesario ahogar la sospecha, cuando ésta existe. Dice el autor que: «Cuando uno renuncia a lo que no se puede [o no se quiere] saber, quizá entonces, parafraseando a Shakesperare, quizá entonces empieza lo malo, pero a cambio lo peor queda atrás.»

Un aspecto muy destacable de esta obra es la acerada crítica que Javier Marías hace no ya de los aspecto, ya comentados, siniestro de la posguerra y posterior, de la actualidad cuando habla de las izquierda de la transición extrapolada a la actualidad como enfermiza y trasnochada manía de retornar una y otra vez a la guerra civil por aquellos que la perdieron y ahora pretenden ganar, tratando de retorcer y manipular el verdadero curso de la historia. Así, Muriel le dice a Juan: «Casi todo tiene que ver con la Guerra, Juan, de un modo u otro: Seguirás oyendo hablar de la insoportable Guerra durante más tiempo del que te imaginas. Sobre todo a los que no la vivieron, que serán los que la necesiten más: para encontrar un sentido a su existencia, para rabiar, para apiadarse, para tener una misión, para convencerse de que pertenecen a un bando ideal, para buscar venganza retrospectiva (... ); para escribir libros o rodar películas y ganar dinero con ella, para obtener prestigio, para sacar provecho sentimental....»

Por otro lado, me ha parecido que la prosa pierde fuerza e interés en algunos pasajes poco inspirados, además de innecesariamente explicativos. Con todo y con ello, Así empieza lo malo, es una obra profunda, valiente, comprometida y reveladora de una época tan lejana en apariencia pero tan cercana en realidad puesta al descubierto por Javier Marías

Así empieza lo malo
Alfaguara
Madrid 2014
534 páginas
21,50 Euros
9,49 Euros en libro digital

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