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Literatura y exterminio

15/09/2015 | por Juan Tena

En esta ocasión no traigo a estas páginas una novedad literaria. No. Traigo muchas, infinidad de ellas. Y digo infinidad por cuanto algunos (a la postre muchos) de esos textos y sus autores han sido poco o nada leídos pese a su gran calidad literaria. Me estoy refiriendo, como algún lector haya ya adivinado, a los escritores que sufrieron el nazismo y a los que en un elevado número no sobrevivieron. Sin embargo quedó su obra dispensar y fraccionada y más o menos voluminosa. Pero quedó.

Este mes de septiembre hace setenta y seis años (76) del comienzo de la II Guerra Mundial y, al mismo tiempo, setenta (70) de su final. Entre medias, seis años de horror, cuyo coste en vidas alcanzó la escalofriante cifra de setenta millones, la inmensa mayoría civiles, y de entre ellos muchos escritores y artistas, en general, especialmente de origen judío, alemán y de los países anexionados o conquistados por los nazis. La lista se haría interminable entre los muertos en los campos de exterminio, asesinados directamente por la SS o la Gestapo, o muertos en el transcurso de la guerra. Lista a la que habría que sumar la de los escritores perseguidos, exiliados, y prohibidos por el régimen.

Son las obras de los escritores exiliados las que generalmente han llegado hasta nosotros, tales como: Alfred Döblin (Berlin Alexanderplatz), Lion Feuchtwanger (La judía de Toledo y balada española), Bruno Frank (Un hombre llamado Cervantes), Else Lasker-Schüler (Mi piano de azul), Erika Mann (El otro Alemania), Thomas Mann (Doctor Fausto), Robert Musil (El hombre sin atributos); Erich Maria Remarque (Tiempos de vivir, tiempos de morir), Nelly Sachs (Viaje a la transparencia), y Franz Werfel (Una letra femenina azul pálido).

Las las obras de muchos otros quedaron inéditas o en el olvido. Sus autores fueron víctimas de los campos de exterminio nazis o directamente fusilados o asesinados mediante un tiro de gracia. Como he dicho, estas páginas resultarían de imposible lectura si las dedicara a consignar y honrar a todos y a cada uno de ellos. Por tal razón me centraré en unos pocos, solo unos pocos pero que representan a cientos y cientos de literatos en ciernes o consagrados.

Algunos de ellos, entre lo que figuran varios de los más significados son: Helga Deen:«Me siento tan única. Cada día vemos la libertad detrás de alambres de espino» (Kamp Vught); joven que al igual que Ana Frank supo recoger en su diario los horrores del campo de concentración en el que finalmente murió junto a toda su familia.

Else Feldmann (El amor sin esperanza), Julius Fučík (Ensayo sobre Literatura), Albrecht Haushofer, Georg Hermann, Franz Hessel (Letzte Heimkehr nach París ), Etty Hillesum, Jakob van Hoddis (Fin del mundo), Milena Jesenská, Gertrud Kolmar (Mundos), Janusz Korczak (Kaitus o El secreto de Antón). Selma Meerbaum-Eisinger, (Flor de la vendimia / La cosecha de Flores), Irène Némirovsky (El vino de la soledad), Karel Poláček (Una casa en los suburbios), Friedrich Reck-Malleczewen (El diario de un hombre en la desesperación), Bruno Schulz (Sanatorio bajo el signo del reloj de arena), Jura Soyfer (Viaje al paraíso), Else Ury (Avance de la juventud), Vladislav Vančura (Fin de los viejos tiempos), David Vogel (El juego del matrimonio), Ilse Weber (Cuentos para niños judíos), Theodor Wolff, (El nadador. Una novela del presente).

De esta lista de artistas, victimas de holocausto, destaca una de las principales poetas de la escuela expresionista de habla alemana: Gertrud Kolmar, muerta en 1943 en el campo de concentración de Auscliwitz.

En una carta (fechada en junio de 1941) dirigida a su hermana Hilde, exiliada en Suiza, le dice que «Sólo me siento próxima al pasado; para mí lo irreal y lo lejano es lo que está pasando hoy. Si es verdad que no sueño, tampoco lo es que me haya llegado a despertar. Me paseo como por un mundo intermedio que no forma parte de mí y del que yo tampoco formo parte». En esta época, Gertrud se hallaba en Alemania al cuidado de su padre.

De su libro Mundos (escrito en 1937, y ya con el nazismo en el poder), cabe subrayar el poema Sin fruto: "Las mujeres de Occidente no llevan velo, /Las mujeres de Oriente se lo quitan; / Yo quisiera esconder mi rostro tras un sobrio velo; /Porque ya no es bella su visión, ni tampoco agradable, ya que es grisáceo y está resquebrajado como las piedras podridas de un hogar invadido por el frío/...

Coincidiendo con este mes conmemorativo, el próximo día 24, a las 19:00 horas, en el Centro Sefarad Israel, de Madrid, (Palacio de Cañete (Mayor, 69) se presentará (en homenaje a esta poeta) el libro Campos de la despedida. Una imagen de Gertrud Kolmar, de Mar García Lozano.

Campos de la despedida. Una imagen de Gertrud Kolmar
Mar García Lozano.
74 páginas
ISBN: 978-84-7839-602-3
Editorial Torremozas, 2015
10 euros.

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