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Una cuestión de tiempo

07/11/2013 | por BORJA MUREL

Hay películas que son ideales para ver un domingo de resaca por la tarde después de un duro fin de semana, y “Una Cuestión de Tiempo” es una de las mejores que he encontrado. No estamos ante la típica película romántica tonta, ni ante una comedia de chiste fácil… “Una Cuestión de Tiempo” es un producto vitalista con un mensaje cargado de buenas intenciones, aunque tenga una moralidad en algunos casos excesiva.

Su director Richard Curtis, que ya nos regaló hace años la deliciosa “Love Actually” (y que ha escrito guiones tan divertidos como “Cuatro Bodas y un Funeral” o “El diario de Bridget Jones”), nos endulza durante dos horas algo largas con la historia de un joven que tiene la posibilidad de viajar en el tiempo siempre que cierre los puños y se esconda en un lugar al que no llegue la luz. Este joven, interpretado de forma bastante convincente por Domhnall Gleeson (al que muchos recordarán como secundario en las últimas entregas de “Harry Potter”), hará uso de sus poderes para intentar encontrar al amor de su vida.

El argumento “chico desastre busca al amor de su vida”, aparentemente bastante manido, logra situaciones realmente divertidas durante la primera hora de película, no sólo gracias a los constantes viajes en el tiempo – un tema también recurrente en comedias como “Atrapado en el tiempo” o “Regreso al Futuro” - , sino beneficiándose de unas situaciones y unos diálogos muy bien escritos y genialmente desarrollados. Después de esa primera hora de conquista, sin duda la mejor del metraje, la película se dispersa un poco - sin llegar a aburrir en ningún momento - para terminar con un maravilloso final cargado de mensaje vitalista.

A parte de Domhnall Gleeson, nos encontramos en el reparto con Rachel McAdams (actriz que saltó a la fama con “El Diario de Noa”) que aquí hace de compañera femenina del protagonista sin tener especial lucimiento a parte de su dulzura y su belleza, aunque el que sí brilla con luz propia y de manera sobresaliente es Bill Nighy, un secundario de lujo que ya había trabajado con Richard Curtis como estrella del rock acabada en “Love Actually”, y que en esta película ejerce de padre del protagonista y eje fundamental de la historia. El también secundario, Tom Hollander, está presente en muchos de los puntos álgidos de la película, como escritor bohemio y trasnochado, y aprovecha de alguno de los gags más divertidos del guión.

La música es otro de los elementos clave de este filme. Por un lado nos encontramos con temas pop clásicos que aderezan las escenas más cómicas (como pueda ser la genial “Friday I´m In Love” de “The Cure”) y por otro lado tenemos la excelente partitura de Nick Laird-Clowes, que es el encargado de musicalizar alguno de los momentos más emotivos de la película.

Es cierto que “Una Cuestión de tiempo” peca de ser excesivamente correcta y altamente edulcorada, a veces poco apta para ciertos estómagos ansiosos de acción, pero a su favor tiene muchos momentos sumamente divertidos y una cosa muy importante: cuando termina te deja un maravilloso sabor de boca y unas ganas tremendas de disfrutar la vida.



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4 comentarios

  • patricia_marin

    9/01/2014 14:37

    Es tannnn bonita!!!!

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  • GuilleLujan

    11/11/2013 23:28

    La BSO es brillante. La peli está bien.

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  • solegarcia

    7/11/2013 14:05

    A mi me pareció preciosa.

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  • Dock42

    7/11/2013 10:28

    ¡Buen trabajo Borja!. A mi también me gustó. Es ciertos que hay momentos de la peli que se hacen un poco largos pero está más que compensado con el espectacular final.

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