¿dónde estoy?

Inicio / Zona Blog / La Claqueta

La La Land

24/01/2017 | por Borja Murel

Ir al cine a ver una película que de antemano todos los críticos han puesto por las nubes, suele converstirse en un lastre, porque seguramente vas con una actitud más severa a la hora de calificarla y de disfrutarla. Por suerte para mí, este no ha sido el caso de “La la Land”.

Con un plano secuencia inicial incríble y abrumador (que nos regala Damien Chazelle en medio de un gran atasco de coches) , la película sienta las bases de lo que nos vamos a encontrar. Su desarrollo es dinámico, original y la belleza de sus números musicales es descomunal. La banda sonora de Justin Hurwitz es un prodigio y cuando sales de la proyección sigues tarareando muchas de sus melodías, como “City Of Stars”, que por cierto ha dado título al doblaje en castellano y cuya versión susurrada por Emma Stone resuena en los créditos finales para que te la lleves a casa.

Ryan Gosling recibió clases particulares de piano durante casi tres meses, a diario, para poder acometer de la forma más realista posible sus escenas con el instrumento, cosa que logra con una increíble solvencia. Su química con Emma Stone es indudable, ambos ya habían coincidido en “Brigada de Élite” y en “Crazy Stupid Love”. Los dos protagonistas nos regalan momentos de baile, al más puro estilo musical años 50, que son un deleite para los paladares finos, sin olvidar la sensibilidad que irradian en las interpretaciones vocales de las canciones. Pocos actores pueden presumir de lograr ofrecer al espectador semejante abanico artístico.

Ya vaticinamos la maestría del director con su anterior obra (“Whiplash”), pero era muy dificil imaginar que llegase a superarse con un trabajo de semejante calidad como el que nos presenta. “La la Land” se ha situado por meritos propios como la mejor película rodada en 2016 y como uno de los mejores musicales de la historia del cine, compitiendo sin que le tiemble el pulso con clásicos como “Cantando Bajo la Lluvia” y modernos como “Mouling Rouge”. La dificultad de conseguir que lo números musicales funcionen en un solo plano secuencia (ni un solo corte) o lograr rodar un atardecer con su luz natural son prodigios a los que no cualquier director de tres al cuarto puede aspirar.

El guión, firmado por el propio Damien Chazelle, nos cuenta la historia de dos personas, una camarera aspirante a actriz y un pianista de jazz por descubrir, que luchan por sus sueños en un Hollywood que se les plantea hostil. Sus destinos se cruzarán de forma casual y juntos acometerán una lucha incansable por alcanzar las metas soñadas. El desarrollo de la historia y su desenlace son realismo puro dentro de su fantasiosa forma de contarlo. Se agradece el hecho de que, a pesar de la magia, no se ha tratado de edulcorar el argumento. La vida al final es la suma de tus decisiones, y esta película es como la vida misma.

La película ya atesora, por meritos propios, una amplia infinidad de premios (Globos de Oro, Bafta, Festival de Venecia, Satellite Awards, etc...) y está por ver como será valorada en la futura gala de los Oscar. Me gustaría comentar muchas de sus escenas y analizarlas, pero hacerlo sería estropear la sorpresa que supone ver la película con una mentalidad virgen. Así que no voy a añadir mucho más, sólo invitaros a verla en el cine, por favor, porque ésta no es una película para ver en casa, hay que disfrutar sus números musicales al máximo volumen y en la más grande de las pantallas que podais encontrar. Y espero que os sintáis tan identificados con los personajes como me he sentido yo viéndola. De forma inesperada, “La la Land” se ha colado en mi imposible lista de películas favoritas...


Añade tu comentario

ÚNETE

No hay comentarios