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Disney devuelve a los adultos lo que George Lucas regaló a los niños

29/12/2015 | por BORJA MUREL

Resulta irónico que Disney (cuyos productos han estado orientados desde sus inicios al público infantil) haya sido la responsable de devolver "Star Wars" a todas las generaciones de edades. Es “vox populi” que George Lucas no es un gran director de actores, Abrams ha demostrado todo lo contrario; las interpretaciones de "El Despertar de la Fuerza" son magníficas, especialmente Daisy Ridley, posiblemente el personaje femenino más carismático de la saga. Todos y cada uno de roles están perfectamente perfilados y las dosis cómicas muy bien dosificadas a lo largo del metraje. John Boyega y Oscar Isaac comparten algunas de las líneas más divertidas de la película. Y es que los diálogos escritos por Lawrence Kasdan están a la altura de su trabajo en las anteriores entregas ("El Imperio Contraataca" y "El Retorno del Jedi").

Es cierto que a "El Despertar de la Fuerza" se le puede criticar el hecho de introducir demasiados homenajes (similitudes) con los Episodios clásicos, pero quiero pensar que ésto se dará sólo en este capítulo para abrir boca a los fans (y atrapar a nuevas generaciones), y que en el Episodio VIII arriesgarán más.

Como me ha venido pasando con los estrenos cinematográficos del Episodio II y III, cuando estaba en la sala de cine ya conocía el argumento completo, y todas las secuencias que iban a aparecer en pantalla, debido a que me había leído cada mínimo spoiler que había circulado por Internet, y hasta los había recopilado en un artículo para una plataforma. No vuelvo a hacerlo. Ni una sorpresa en la historia. Mea culpa.

El punto más flaco, para mi gusto, se encuentra en el apartado de los villanos. Kylo Ren es despiadado y bastante sorprendente inicialmente, pero a mitad del metraje da la sensación de ser un poco niñato (quizás es lo que buscaba el director); el general Hux no es todo lo malvado que esperaba y el lider Supremo Snoke no tiene las suficientes escenas en pantalla como para poder juzgarle, aunque es el más prometedor. Veremos en que deriva todo esto en la próximas secuelas.

Para los fans de la saga será un lujazo reencontrarse con los personajes que nos acompañaron en nuestra niñez, ahora entraditos en años (ay Carrie Fisher, que la pobre se mueve acartonada) pero más solventes y emotivos que nuca. Emociona realmente verlos en pantalla y Harrison Ford no ha perdido la frescura de antaño.

La nueva partitura de John Williams cuesta un poco asimilarla en una primera escucha, excepto el tema que suena cuando aparece Rey que es, de los nuevos, el que más se repite a lo largo de la película. Y cuando suenan las piezas clásicas, un hormigueo recorre todo tu cuerpo y los pelos se te ponen de gallina.

Y lo mejor de todo es que a penas hay CGI. El uso de ordenador se limita a lo necesario y los decorados son naturales y reales (nada que ver con la imagen de video juego que nos regalaron en los Episodios I al III), casando de maravilla con los capítulos más antiguos, que son con los que, “El Despertar de la Fuerza”, tiene que enlazar.

Abrams sabía lo que los fans de “Star Wars” reclamaban y nos lo ha dado en grandes dosis. Como si de una ópera se tratase (y como dijo Lucas a propósito de las entregas anteriores), aquí todo rima. Hay un eco y una respuesta, hay una musicalidad en la historia, hay un estribillo que se repite y se repetirá. Esta es la historia de una familia. Una historia universal. Un trabajo brillante de Abrams y todo su equipo.

Y no mencionaré nada más del argumento para que podáis disfrutar como niños de la que para mí es una de las mejores entregas de la saga. Que la Fuerza os acompañe en este viaje...

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