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El uso del chupete y sus inconvenientes

15/10/2015 | por Mª del Mar Ojeda

Este verano, mientras estaba de vacaciones, me he quedado bastante sorprendida al ver muchos niños, ya bien mayorcitos, usando chupete a plena luz del día y en diferentes situaciones. Mayorcitos me refiero a 3 años o más, porque sí, por mucho que nos cueste reconocerlo, un niño con esa edad ya no es un bebé, dejó de serlo hace tiempo.

Recuerdo especialmente, una familia de extranjeros que tenían dos niños con una diferencia de edad notable entre ellos, el pequeño tendría cerca de los 3 años y el mayor entre 6-7 años, iban los dos vestidos con la misma ropa y con el mismo complemento a juego, ¡un chupete!... Después de comprobar disimuladamente que efectivamente era un chupete de verdad, me llevé las manos a la cabeza al ver semejante situación y sobre todo por saber las consecuencias que eso conlleva. Quizás esa fue la más grave, pero han sido muchos los niños que he visto aferrados a su chupete con una edad que no les pertenece. Por eso, me he decidido escribir sobre este tema, además como logopeda, este tema es muy importante, ya que muchos de los trastornos que tratamos a diario, vienen derivados por el uso prolongado del chupete.


¿Qué aspectos positivos tiene el chupete?

El chupete para los bebés es muy importante y positivo, ya que les aporta tranquilidad y consuelo. Desde el nacimiento, tienen el instinto de succionar, algo imprescindible para su supervivencia y persiste hasta los 12 meses. Pero además, este reflejo no solo les permite alimentarse, ya que tiene un efecto tranquilizador y también en ocasiones les satisface la necesidad que no queda del todo cubierta con el pecho o biberón, por ello también tienden a succionar dedos, manos u otros objetos.

Este es el único aspecto positivo que tiene el chupete; “el efecto calmante”, y como ya sabéis todos los padres y madres, para muchas situaciones es mano de santo. El problema viene cuando su uso es excesivo y prolongado en el tiempo, ya que tiene consecuencias negativas que deberíamos conocer.


¿Qué consecuencias negativas tiene el uso prolongado del chupete?

-Pueden desarrollar anomalías en dientes y en la forma de las mandíbulas (Maloclusión, mordida abierta o cruzada), que además les provocará dificultades en articular los fonemas: s, d, ch, t.

-Durante el tiempo que el niño tiene el chupete en la boca, le impide la imitación de los sonidos de los adultos o que experimente sus propios sonidos (balbuceo), algo fundamental para el proceso de adquisición del lenguaje.

-Pueden tener dificultades para conseguir una buena coordinación de labios, lengua, dientes, paladar y mandíbula para el desarrollo correcto del habla y debido a esto tener dificultades en la articulación de alguno o varios fonemas (dislalias).

-Los bebés que usan chupete durante mucho tiempo, tienden a respirar por la boca en vez de por la nariz. Al suceder esto, favorece el desarrollo de anomalías en el paladar que hace que se estreche y se eleve más de lo que debería (paladar ojival).

-El uso prolongado del chupete, hace que automaticen una posición incorrecta de la lengua en reposo; o bien adelantan la lengua o la presionan contra los dientes sin cerrar la boca del todo. Esta posición, si persiste en el tiempo, desencadena en “Deglución atípica” que consiste en la colocación inadecuada de la lengua en el momento de tragar el alimento, con lo que tienen que realizar movimientos compensatorios para ayudarse.


¿Hasta cuándo se debe usar el chupete?

No hay una edad exacta para retirar el chupete, pero lo que debemos conocer es, sobre qué intervalo de edad se debe hacer para que no sufra las consecuencias negativas que hemos nombrado antes.

Lo ideal sería retirarlo sobre los 12 meses, que es cuando empieza a desaparecer el reflejo primario de succión. Entre los 15 y 18 meses, todavía no les crea ninguna repercusión negativa, pero ya debemos restringir su uso en periodos muy cortos de tiempo e intentar que alrededor de los 2 años como máximo desaparezca totalmente.


¿Cómo podemos ayudarle a dar este gran paso?

-Antes de nada, tenemos que intentar no crearles más dependencia de la necesaria y hacer un uso acorde a sus necesidades. Durante el primer año esta dependencia es lógica, pero a partir de aquí está en nuestra mano reforzarla o no. Si cada vez que llora, se pone nervioso, se enfada, se cae… le damos el chupete, le enseñaremos que éste será el único modo de calmarse. No olvides que tú eres su mejor consuelo.

-Lo más importante antes de dar este gran paso, es saber si el niño está preparado o está pasando una situación adecuada. Por ejemplo, que no coincida con el comienzo de la guardería, o cambios que puedan afectarle y le sea mucho más difícil.

-Reducir el uso del chupete de forma progresiva en tiempo y situaciones, hasta llegar a usarlo sólo para dormir.

-Le podemos enseñar otras formas y hábitos para calmarse, como contar un cuento, poner música relajante, dormir con un peluche, masajes…

-Nunca recurrir a castigos o humillar al niño cuando use el chupete, felicítale y anímale cuando NO lo esté usando.

-Realizar una tabla de puntos para reforzar los momentos que no use el chupete o que no lo pida. Cuando haya conseguido un número de puntos pactados, se pueden canjear por recompensas, como ir al cine, al parque que más le guste, elegir su comida preferida… y así motivarle para dejar de usarlo.

-Hazle partícipe del plan y cuéntale lo que va a suceder. Explícale que ya es mayor, que ya no necesita el chupete. Para hacerle sentir así, se puede negociar con él una posible fecha para su abandono o incluso intercambiarlo por un regalo que le haga mucha ilusión. Y, ¿por qué no? Si lo deja debajo de la almohada puede venir el “Hada de los Chupetes de los niños mayores” y dejarle un regalito a cambio de su chupete.

-Evitar que busque un sustituto al chupete y que se succione el dedo pulgar, ya que las consecuencias negativas son las mismas.

-Intentar no obsesionarse y que el niño no detecte esta preocupación, puede crearle más nerviosismo y mostrar mayor resistencia al cambio.

-Y lo más importante, cualquiera que sea el método que usemos, premiarle con besos, abrazos, elogios, mimos… por sus pequeños o grandes logros.


¿Cuál fue el método que utilizaste con tus hijos para retirar el chupete?

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1 comentario

  • BONI

    2/12/2015 15:52

    Gracias por la información, no tenía ni idea de las consecuencias negativas. lo tendré muy en cuenta. :)

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