¿dónde estoy?

Inicio / Zona Blog / Garabatos

Educar las emociones desde casa

20/10/2015 | por Victoria Ramírez

Las emociones están presentes en cada uno de los días de nuestra vida y por supuesto en la de nuestros hijos.

Es necesario que desde las familias se trabajen las emociones, aunque en la escuela nuestros peques puedan trabajarlo con sus maestros, etc

Por eso, os traigo algunas ideas para trabajar la Educación emocional en casa, en la vida diaria.

¿POR DÓNDE EMPEZAR? ¿QUÉ PODEMOS HACER DESDE LA FAMILIA PARA FOMENTAR LA INTELIGENCIA EMOCIONAL?

En primer lugar, aclarar que la Inteligencia emocional es la Capacidad que tenemos los seres humanos para conocer y entender nuestras propias emociones y sentimientos y por supuesto las de los demás. Pero no sólo conocer las emociones e identificarlas, sino también saber gestionarlas y canalizarlas para conseguir ser felices.

Aclarado esto… os propongo una serie de IDEAS SENCILLAS PARA TRABAJAR LAS EMOCIONES:


1) IDENTIFICAR QUÉ NOS OCURRE.

Un ejercicio sencillo y que podéis realizar en cualquier momento de vuestra vida es PONER NOMBRE a las emociones. Hoy me siento… contento, triste, aburrido, enfadado, sorprendido, frustrado, etc Para que los niños sepan qué les ocurre en cada momento es una idea genial nombrar a cada emoción y que se vayan familiarizando con ellas. Para este ejercicio os recomiendo 100% el Libro “Emocionario” que analiza y describe un montón de emociones de una manera muy sencilla y atractiva. Para los niños más pequeños, por ejemplo niños a partir de 3 años, se puede empezar a trabajar con las ilustraciones que son maravillosas y totalmente acertadas, en mi opinión. Además, se puede hacer un repaso mental por la noche, recordando algunas de las emociones vividas durante ese día.


2) MANEJAR LAS EMOCIONES.

Normalmente solemos manejar y gestionar mucho mejor las emociones positivas, no ocurriendo lo mismo con las emociones negativas como el miedo, la ira, la tristeza, etc

Lo más normal es que los niños, ante ese sentimiento de ira, miedo, o cualquier otro, lo expresen mediante una rabieta (¿no lo veis en vuestros hijos?), pues bien ayudémoslos a conocer también esas emociones negativas y a controlarlas.

Y cuando digo controlarlas no me refiero a prohibirlas o frenarlas porque todos tenemos rabietas, todos lloramos, gritamos, nos enfadamos, sentimos miedo y no nos gusta que no nos dejen expresarnos. Creo que este aspecto es fundamental. Debemos dejar que nuestros hijos se expresen libremente, sea cual sea la emoción que sientan en cada momento.

Lo que sí seria conveniente, es enseñar a nuestros hijos a gestionar y controlar sus emociones a enfocarlas adecuadamente para que no le acaben causando dolor.

Como madres y padres, ante estas emociones negativas, deberíamos ponernos a la altura de nuestros hijos, mirarlos a los ojos, darles un abrazo si les apetece, acompañarlos en su enfado, miedo, tristeza… y conectar con ellos emocionalmente para que se sientan comprendidos.

Imagino que ante esto, muchos pensareis que si son emociones negativas será mejor erradicarlas y acabar con esas rabietas, sin embargo, os traslado al idea de que estas emociones negativas son necesarias y todas ellas son útiles. Sentir rabia o enfado nos sirve para expresar nuestra disconformidad con algo con lo que no nos sentimos agusto, además con ello intentamos modificar algo tanto en nosotros mismos como en los demás; con la tristeza, aprendemos a valorar situaciones de pérdida tanto personales como de cosas materiales; con el miedo ocurre lo mismo. Todas ellas no dejan de ser estrategias de supervivencia.

Una vez visto esto, podremos hacerles ver que hay mejores maneras de actuar, menos dolorosas y ofrecerle alternativas o soluciones mejores.


3) CONOCER LAS EMOCIONES DE LOS DEMÁS.

Éste creo que es un punto esencial también. Tan necesario es conocer nuestras emociones como darnos cuenta de cómo pueden sentirse los demás en determinadas situaciones.

Con nuestros hijos podemos utilizar momentos de la vida cotidiana, tanto en la calle, en un libro, en una revista, en la televisión para hacerles pensar en cómo se sentirán las personas que ven. ¿Por qué crees que está triste?¿qué motivos tendrá el protagonista para enfadarse?

Fomentar las relaciones con los demás también es recomendable, ya que a través de ellas, nuestros hijos van experimentando cambios en sus emociones y les ayuda a encontrarse con las de los demás.

Después, llegaría el momento de centrarnos en CÓMO AFECTAN MI COMPORTAMIENTO O MIS DECISIONES EN LOS DEMÁS. Y aquí podríamos trabajar con nuestros hijos un aspecto que me parece super importante como es la EMPATÍA. Se trata de saber ponernos en el lugar del otro, entender cómo se siente y valorar que parte de sus emociones se deben a cómo le afecta lo que yo hago.

Podemos preguntar a nuestros hijos con ejemplos como: Si un compañero tuyo te pegara…¿cómo te sentirías?; si perdieras tu juguete favorito ¿como te sentirías? Y ¿cómo se sentiría tu amigo X si le ocurriera a él? Si tu le pegaras a él, etc

Además, no debemos negar las emociones que sentimos, y con esto quiero decir que si estamos tristes y nuestros hijos nos ven así, no se lo neguemos ni les mintamos, porque estarán confundiéndose y les llevará a conocer erróneamente las emociones. Por el contrario, sentémonos a hablar con ellos, a explicarles porqué estamos así, siempre adaptando la explicación a su edad, pero haciéndolos partícipes de la realidad que viven.

En definitiva, educar en las emociones conlleva dar las herramientas necesarias a nuestros hijos para que sean lo más felices posible, lleven una vida sana, equilibrada y sean capaces de relacionarse con los demás de una manera respetuosa y pacífica.

Y por último, otro punto importante es recordar que somos MODELOS para nuestros hijos y vernos a nosotros actuar es su principal fuente de aprendizaje. Si queremos que sean niños felices, tendremos que enseñarles cómo conseguirlo. Si nos enfadamos a menudo, enseñaremos a nuestros peques que esa es la manera de responder a todo lo que nos ocurre, si gritamos siempre, les estaremos transmitiendo la manera de comportarse con los demás.

Por eso, eduquemos las emociones de los seres que más queremos, y les estaremos dando la oportunidad de crecer, de ser libres de expresar sus emociones y más conscientes de lo que les ocurre tanto a ellos como a los demás.

Añade tu comentario

ÚNETE

1 comentario

  • BONI

    2/12/2015 16:05

    Muy interesante.

    Me gusta 0

    No me gusta 0