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Educar en la Resiliencia

08/02/2016 | por Victoria Ramírez

Cada día, en el colegio, me encuentro con alumnos/as con diferentes personalidades, maneras de actuar… pero lo que más me llama la atención es la manera tan distinta que tienen, y que tenemos en general las personas, de afrontar todos esos momentos que aparecen en nuestra vida algo más difíciles… las adversidades.

Siempre pienso que determinados niños/as si estuvieran en otro entorno, serían personas totalmente diferentes o desde luego su manera de afrontar los problemas y las experiencias en general, sería muy distinta.

Por eso, me paro a pensar en la necesidad de TRABAJAR CON NUESTROS HIJOS/AS LA RESILIENCIA.

Pero… ¿Qué es eso de la resiliencia?... pues bien, es la capacidad que tenemos para recuperarnos después de un episodio negativo de nuestra vida. Por ello, considero esencial preparar a los hijos para afrontar las situaciones adversas que puedan presentarse como un gran obstáculo en sus vidas y ayudarlos, aportándole herramientas y recursos, para que en cualquier momento de su vida sean capaces no sólo de afrontar estas vivencias, sino también a ser capaces de salir fortalecidos de ellas.

Siempre he pensado que los conflictos nos ayudan a crecer, nos cambian y de algún modo nos hacen más fuertes, preparándonos para posibles situaciones parecidas. Pero la realidad, es que no siempre somos capaces de salir victoriosos de aquello que nos hace sentir mal o nos causa dolor y aquí es realmente donde se presenta el problema.

Así, cuando observo a niños/as que ante el mínimo problema se encienden, lloran desconsolados y viven en un constante malestar, sintiéndose atacados por el resto del mundo, cuando realmente eso no es así… me planteo… ¿cómo habrá sido su proceso de crianza familiar? ¿qué respuesta habrán dado sus familias a sus problemas? ¿qué herramientas les han aportado?

Yo, me considero defensora total del apego seguro y creo que en cuanto al fomento de la resiliencia tiene mucho que ver. Bajo mi punto de vista, si cuando nuestros hijos nacen, ya desde bebés, vamos haciéndolos personas fuertes, capaces de superar cualquier pequeño bache, daremos lugar a personas resilientes.

Pero… ¿CÓMO FOMENTAR ESTAS ACTITUDES?

-En primer lugar, aportando desde pequeños, a nuestros hijos, un entorno seguro, en el cual predomine la CONFIANZA y SEGURIDAD. Si nuestros hijos experimentan situaciones que les aporten seguridad en sí mismos, serán capaces de afrontar todo aquello que se les plantee.

-Desarrollando VÍNCULOS FAMILIARES FUERTES. Un niño que crezca en una familia donde los vínculos afectivos son fuertes, tendrá mayor seguridad en sí mismo y en los demás, confiará más en las personas que le rodean, sabrá que cuenta con quien tiene alrededor para afrontar los problemas, etc

-Aportando VALORES DE RESPETO, COLABORACIÓN, etc Si nuestros hijos aprenden a respetar a los demás, colaboran con los iguales o con adultos, etc serán mucho más empáticos y podrán valorar sus problemas bajo diferentes perspectivas.

-Favoreciendo el PENSAMIENTO ALTERNATIVO. Este aspecto lo he trabajado muchas veces en el colegio y es que… a veces, nuestros hijos necesitan que les ofrezcamos alternativas a la única solución que ellos ven a los problemas, o bien opciones para poder continuar su camino a pesar de las adversidades. Cuando el pensamiento alternativo forma parte de la vida del niño, a base de ir trabajándolo en distintos momentos de su vida, acaba siendo una gran herramienta que facilitará su recuperación y le ayudará a crecer como persona.

-Haciéndolos conscientes de que los ACTOS TIENEN SUS PROPIAS CONSECUENCIAS. Ante cualquier enfado o problema, es importante que nuestros peques entiendan que todo aquello que hacen puede traer consecuencias para sí mismos o para los demás, e igualmente ocurre con los actos de los demás. Es un modo de prepararlos para las situaciones negativas, haciéndolos partícipes de la realidad con la que se van a encontrar en su vida.

-Relacionado con el primer punto en el que hablaba de confianza y seguridad, estaría el AUMENTO DE LA AUTOESTIMA. Un niño/a que crece conociendo sus puntos fuertes y débiles, queriéndose a sí mismo y a los demás, que conoce sus limitaciones pero aprende de ello, asumiéndolo como un reto… serán niños con más facilidad para volver a su estado normal después del problema.

-Ayudarles a IDENTIFICAR SUS EMOCIONES. Somos emociones y por tanto… debemos reconocerlas e interpretarlas, para así ser capaces de entender cómo nos sentimos en cada momento. En este punto juega un papel fundamental la ACTITUD POSITIVA. Si nuestros hijos aprenden a ver el vaso medio lleno, les resultará mucho más fácil encontrar soluciones a las situaciones problemáticas y a relativizar todo aquello que les ocurra en sus vidas.

Éstos son algunos de los puntos que como madres y padres deberíamos fomentar y favorecer en nuestros hijos, siempre a través de nuestra presencia y vínculo afectivo, desde la complicidad, desde las experiencias compartidas y también por supuesto desde el juego.

Y ahora… echad la vista atrás y pensad por un momento… ¿qué herramientas os regalaron a vosotros vuestros padres? ¿os dieron los recursos necesarios para salir fortalecidos de los problemas vividos? ¿os hicieron resilientes?

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