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Decir NO tambien es educar: Parte I.

11/11/2015 | por Gema López

En los últimos años, incluso en las últimas decádas, me atrevería a decir, cada vez más nos encontramos con niñ@s tiranos, autoritarios y déspotas ya desde la primera infancia. Niñ@s que montan en cólera cuando se les contradice, no se accede a sus caprichos o se les niega algo. Niñ@s insolentes que rediculizan a sus padres en público e incluso les chantajean y avasallan.

Debido a lo denso y controvertido que es este tema y a las muchas cosas a analizar, creemos necesario dividir en tema en dos partes. Por un lado el análisis de las posibles causas de este fenómeno mostrando una realidad actual facilitadora y por otro lado aportaciones que podemos ofrecer para paliar y reconducir la conducta del menor.

A) Para entender el porqué de este fenómeno deberiamos analizar algunas posibles causas:

1. Convertimos a l@s pequñ@s de la casa en máximos protagonistas del nucleo familiar. En muchas ocasiones da la impresión de que todo confluye respecto a ell@s. En un hogar cada miembro tiene la importancia que merece, todos desarrollan un rol y ningún rol es más importante que otro.

2. Educamos en la sobreprotección. Creemos que l@s niñ@s son más frágiles de en lo que realidad son. Como ya hemos comentado en post anteriores, no les damos la oportunidad de experimentar por si mismos, de realizar tareas sol@s y esto ha dado lugar a que se acostumbren a recibir de forma permanente.

3. La permisividad como factor determinante. Hemos acostumbrado a l@s menores a llevar la voz cantante en decisiones que son propias de adultos. Nuestro interés por hacerles partícipes de todas las decisiones nos lleva a que sean l@s niñ@s quienes reconduzcan su propia educación. Ya no está bien visto que un padre o una madre de órdenes o ,dicho de otro modo, se diga lo que se ha de hacer, se les concede la licencia de que elijan cuando en realidad l@s menores debido a su corta trayectoria de vida y falta de experiencia no conocen las consecuencias. En la mayoría de las ocasiones el diálogo y el consenso es la mejor arma educativa, pero otras ocasiones en las que no. El adulto ha de ser consciente que es el máximo responsable de la educación de sus hij@s y quien tiene la potestad de tomar decisiones acertadas. Por ello los padres y madres han de orientar al menor y en ocasiones ser inflexibles a las decisiones, antojos o peticiones del menor y que pueden acarrear fatales consecuencias.

4. No se educa en la tolerancia a la frustración; “El NO” . Muchas veces l@s niñ@s sufren de sobremanera cuando en el colegio suspenden un examen, algún amigo les rechaza, alguien no quiere compartir con ellos un juguete o no se les permite el paso a una atracción de feria porque no llega a la altura establecida. Alguien piensa que este sufrimiento desmesurado es realmente necesario cuando nosotros como adultos estamos acostumbrados a recibir negativas?. Nuestr@s hij@s a lo largo de su vida también recibirán negativas y vivirán situaciones injustas, y se enfrentarán a pruebas que no sadrán como ellos esperaban. Por ello, nuestro afán de evitar una rabieta , pataleta o conflicto ante la negativa no les hace ningún favor.

5. Cuando damos un NO siempre lo acompañamos de una justificacion. Estamos tan acostumbrados a escuchar que hemos de justificar, argumentar y explicar a los menores el porqué de una decisión para que comprendan, que a veces pasamos por alto que también es beneficioso que demos una respuesta sin acompañar de argumento. Hay ocasiones en las que un NO es un NO sin más, otras en que el argumento que le podemos dar no es adecuado para su madurez cognitiva y otras en las que debemos dejar que el menor sea capaz de sacar sus propias conclusiones (acertadas o no) recapacite y entienda por si mismo.

6. Predicamos con el ejemplo??? No podemos tachar a un/una niñ@ de ser el culpable de una conducta o respuesta violenta cuando la persona que sirve de referente educativo tiene ese mismo patrón de conducta. Muchas veces no somos conscientes lo muy observados que podemos estar por los menores de la casa. Imitan gestos, formas de proceder, hábitos, conductas y también respuestas. Desde muy pequeños se acostumbran a ver actitudes y aptitudes que ellos no saben distinguir si son correctas o no, sólo saben que las realiza su figura de referencia (padre o madre) y es lo único que conocen, por ello comiezan a realizar un aprendizaje vicario (imitar a través de lo que se observa).

7. Padres y madres que se convierten en complices de l@s hij@s. No es ajeno a nadie la situación en que un padre o madre llega al colegio monta en cólera e increpa contra un profesor o preofesora por algún suceso en las aulas. No es correcto que un adulto actúe de este modo y menos sin escuchar las dos partes. Que el menor observe como sus progenitores se enfrentan a otro referente educativo lo hace más antieducativo.

8. La falta de tiempo hace que padres e hijos sean perfectos desconocidos. Las largas jornadas laborales hacen que hij@s y padres/madres pasen poco tiempo juntos, no compartan conversaciones , no disfruten del tiempo libre juntos y no se emprendan en acitvidades comunes. Esto lleva a que muchas veces encomendemos la educación de nuestros hijos en el mejor de los casos a abuelos o cuidadores a sueldo y en el peor de de los casos a la televisión y otros aparatos que palian la soledad del menor. Muchos padres y madres intentan compensar estas situaciones de soledad o desconexión con caprichos que los menores demandan, dejándoles hacer cosas no propias de la edad ni de su madurez y adentràndose en un camino con pocas posibilidades de retorno.

9. No unidad de criterio en los patrones educativos. Son numerosas las ocasiones en las que vemos como un o una menor busca la protección o consuelo de un progenitor cuando el otro le ha reñido, corregido o castigado. Esto es algo muy lícito dado que cualquier persona necesita amparo, aprobación y condescencia, lo que no es lícito es que el adulto caiga en el error de la compasión desdeñando el trabajo educativo realizado por el otro progenitor.

Como ya índicábamos al inicio del post estas son algunas de las causas claves que propician que un/una menor se muestre tiran@, autoritari@, déspota .... Con esto queremos que profundicen en su reflexión y piensen en las posibles soluciones, técnicas o estratégias para combatir este fenómeno de niñ@ DICTADOR/DICTADORA y que precisamente serán las que trataremos en la segunda parte de “DECIR NO TAMBIEN ES EDUCAR”.

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